Diseñadas desde la perspectiva del alumno, las clases de guitarra siguen un sistema específico e individualizado, alejadas de las estrictas pautas académicas. Se dividen y potencian en tres áreas básicas:

• Técnica
• Armonía
• Improvisación


De esta manera se consiguen equilibrar estos aspectos y maximizar el potencial de cada alumno, reforzando aquellas que estén menos afianzadas.


El sistema visual utilizado está exclusivamente creado para sintetizar y mejorar el proceso de aprendizaje, relacionando las tres áreas de una forma práctica y directa de manera que, una vez niveladas, éstas se potencian simultáneamente. Además, la estudiada simplicidad del método convierte lo abrumador del temario en algo finito y manejable, mucho más concreto y estimulante que en otros sistemas habituales.

En relación a los estilos, ponemos especial atención en las preferencias del alumno. Sin obligar a aprender aquello que se aleja de sus preferencias musicales, entendiendo que el proceso debe de ser en todo momento estimulante y gratificante. Se destina una parte importante de las clases a tocar temas escogidos por él, y se adquiere el conocimiento específico derivado de esa canción: la técnica necesaria para tocarla, la armonía contenida y otras formas de improvisar sobre ella. Ya sea Rock, Blues, Funk, Metal, Jazz o Bossa-Nova.

Existe la posibilidad de prepararse para los exámenes oficiales del Trinity College of London (exámenes en Clásico, Jazz o Rock&Pop).

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